Mis pensamientos me agobian

La cantidad de pensamientos que tenemos al cabo del día pueden provocar muchas cosas buenas pero también muchas malas. Veamos cómo:

Pensamiento

Preocupación y Ansiedad – Un problema muy frecuente en la actualidad

María es una mujer de 35 años, trabaja en una cadena de supermercados y cómo dice ella: “su cabeza no para nunca”. Desde que es adolescente recuerda que ha sido siempre así. La cabeza se le llena de pensamientos que le hacen preocuparse y que la mayoría de las veces no llegan a ocurrir. Sus pensamientos preocupadores la acompañan a lo largo del día y aparecen en cualquier situación y bajo cualquier estímulo. Estos pensamientos que María ha tenido siempre, se han ido agrandando y cada vez le ocupan más tiempo.

Veamos algunos ejemplos:

  • En el trabajo: “Mi jefe actúa de una manera muy rara conmigo; ¿Y si me echan del trabajo? ¿y si no puedo pagar la hipoteca?”
  • Mientras va de camino a casa: Mira el móvil y ve que tiene una llamada perdida de su marido –“ ¿Y si le ha pasado algo?, él nunca me llama a estas horas”
  • Mientras come con sus hijos: “Pedro (su hijo) actúa de modo raro hoy-  ¿Y si se está drogando?”

Lo que le ocurre a nuestra ficticia amiga le ocurre a muchas personas hoy en día. Vivimos preocupados por múltiples variables: el trabajo, las relaciones de pareja y de amistad, nuestro propio futuro y un largo etcétera. La preocupación no es negativa por sí sola, todo lo contrario. Si nos preocupamos por algo es posible que movilicemoss todos nuestros recursos para intentar buscar soluciones a aquello que nos preocupa. El problema está cuando no podemos parar de preocuparnos. 

Generalmente las preocupaciones suelen estar relacionadas con actividades diarias o con situaciones potencialmente peligrosas en las que pueden verse envueltas las personas que están cerca de nosotros.

A algunas personas, les resulta muy difícil controlar este estado de preocupación y son incapaces de descansar y de relajarse. Están en todo momento en alerta y rumiando algún tipo de preocupación con consecuencias negativas o catastróficas. Aunque se den cuenta que esos pensamientos les generan malestar no son capaces de evitarlos. 

Síntomas asociados

Las personas que se preocupan de manera excesiva y crónica suelen sufrir otros síntomas. Muchas de estas personas tienen problemas de sueño, tanto a la hora de conciliarlo como a la hora de mantener el sueño durante toda la noche. Pueden acostarse y tener un sueño muy ligero y nada reparador, incluso despertándose repetidas veces durante la noche. Otros síntomas clásicos en estas personas son los dolores de cabeza y de espalda debidos a que mantienen una tensión muscular sostenida. También pueden sufrir de estreñimiento o diarrea, boca seca, digestiones pesadas, etc. En momentos donde los pensamientos sean demasiado intensos y no logren neutralizarlos de ninguna manera pueden sufrir taquicardia, temblores, ahogo, debilidad y/o hormigueo en las extremidades inferiores y superiores.

Reacciones habituales

Muchas veces cuando aparecen las preocupaciones preocupadores, las persona intentan neutralizarlas con otro pensamiento. Una especie de solución a la preocupación para intentarcalmarse. Y es aquí donde muchas veces se agrava el problema. Al buscar otro pensamiento que neutralice o bloquee el primero se genera una nueva preocupación que también crea malestar y se inicia un círculo de preocupaciones. Veamos un ejemplo con nuestra amiga María.

Este proceso podría prolongarse durante mucho tiempo y si nos fijamos veremos que no está llegando a ninguna solución. Todo lo contrario, ante una situación normal como es que un hijo parezca que está raro, cosa que puede ocurrir por múltiples causas, María ha llegado a plantearse qué tipo de madre es. Las preocupaciones sitúan a la persona en un estado de ansiedad y angustia que asu vez genera más preocupaciones e incertidumbre. Los esfuerzos por neutralizar los pensamientos acaban siendo ineficaces y la persona acaba totalmente agotada.

Si tengo esto pensamientos, ¿Tengo un trastorno?

Preocupación excesiva, ¿tienes este problema?

Este tipo de pensamientos en muy frecuente dentro de lo que los psicólogos y psiquiatras llamamos trastornos de ansiedad. Son un conjunto de trastornos que tienen en común ciertos síntomas que se ven influenciados por sufrir miedo y ansiedad de una manera anormal y excesiva.

En el caso que nos ocupa podríamos imaginar que las preocupaciones están en un continuo, por ejemplo imaginemos una regla de medir del 0 al 10. El número “0” representaría la ausencia presencia de preocupaciones y ausencia de síntomas y ansiedad, en el otro extremo, el 10 representaría tener preocupaciones de manera continuada durante todo el día con niveles altos de ansiedad y otros síntomas derivados.

Las personas que se encuentran en los niveles más elevados de preocupación suelen tener síntomas  muy variables, pero lo más frecuente son quejas de sentirse constantemente nervioso, con temblores, tensión muscular, sudo-ración, mareos, palpitaciones, vértigos y molestias epigástricas. A menudo se ponen de manifiesto temores a que uno mismo o un familiar vaya a caer enfermo o a tener un accidente, junto con otras preocupaciones y presentimientos muy diversos. Este conjunto de síntomas es lo que se denomina Trastorno de Ansiedad Generalizada.

¿Cuándo debemos pedir ayuda?

Es una pregunta difícil, está claro que en los números más altos de la regla la convivencia con estos síntomas y preocupaciones es imposible y sería necesaria la intervención de profesionales. Pero si bajamos por la regla aparecen otro tipo de inconvenientes. Las personas que no están en la parte alta de la regla no sienten que tengan un problema, de hecho muchos de ellos se dirán a sí mismos y a la gente de alrededor que ellos siempre han sido así, y no pueden hacer nada para evitarlo. Es en estos casos en los que la ayuda del entorno es necesaria y muy conveniente para ayudar a estas personas a que tomen la decisión de acudir a un profesional.

Cómo disminuir la preocupación

1.  Realiza ejercicios de relajación a diario: esto es fundamental para reducir muchos de los síntomas que aparecen asociados a las preocupaciones. Te dejamos el ejercicio de nuestra psicóloga para que no pierdas ni un minuto más:

2.  Acepta que invariablemente la vida implica situaciones de las que no podemos estar totalmente seguros o de las que no tendremos todo el control. Tenemos que aprender a convivir con la incertidumbre.

3.  Establece un momento y un tiempo específico para dar rienda suelta a las preocupaciones. El resto del tiempo, limítate a anotarlas y continuar con lo que estés haciendo. 

También los niños pueden verse afectados por este tipo de preocupaciones, si te interesa este tema, te recomendamos otra de nuestras entradas:

Ansiedad Infantil

Ansiedad Infantil


Manuel Peña Hermosa

Manuel Peña Hermosa

Director del centro

Psicólogo Sanitario. Especialista en Psicopatología y Salud. Experiencia en el tratamiento psicológico con adultos y niños. Evaluación y tratamiento de las dificultades de aprendizaje en el ámbito escolar. Elaboración de informes. Apoyo Psicoeducativo.


¡Pienso demasiado!
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