Si quieres hacer amigos siendo adultos pero no sabes cómo, entra en nuestra página. Te contamos todo lo que tienes que saber sobre la amistad en esta etapa.

Los amigos son una fuente de bienestar necesaria en todas las etapas de la vida. Pero cuando llegamos a la adultez pueden aparecer problemas a la hora de hacer nuevos amigos o de mantener a los que tenemos. Sin duda en algún momento de vuestra vida habréis oído la frase: “Cuando eres mayor es muy difícil hacer amigos”. Con frecuencia, trabajamos con persona a las que gustaría ampliar su círculo social pero tienen este pensamiento extremo y negativo. ¿Se puede hacer amigos siendo adultos? Sí, por supuesto que sí. Veamos por dónde empezar.

La amistad en la niñez y adolescencia.

Si bien es cierto que cuando somos niños/as hacemos amigos con mayor facilidad, estas amistades son más superficiales y volubles. Cuando entramos en la adolescencia las amistades pueden afianzarse más ya que el sentimiento de grupo se exacerba y todo gira alrededor de los amigos. Ésta es una etapa de descubrimiento tanto individual como social, en la que las responsabilidades son escasas y el tiempo libre es abundante. Pero la adolescencia también es el momento del “drama” y cualquier problema o discusión pueden resquebrajar la relación de amistad. Estas relaciones aunque son muy intensas están bajo el yugo de personas en crecimiento, que no siempre aceptan los cambios o ideas de los demás.

En esta etapa, la dificultad para hacer amigos suele situarse más en la esfera individual. Los miedos, inseguridades e inhibiciones de la persona son los que limitan las relaciones sociales cuando todo lo demás está a favor.

Los amigos/as durante la adultez temprana (20-40 años)

En este periodo, aunque todavía pueden existir relaciones de amistad forjadas durante la adolescencia, es cuando más se amplían los grupos sociales. Dividiremos este grupo en dos tramos para ver mejor las características de cada uno:

Veinteañeros/as y casi treintañeros/as

En el primer tramo están los jóvenes que están estudiando o que inician su andadura el segundo sería los adultos jóvenes que ya acabaron sus estudios y están trabajando desde hace pocos años y los adultos que llevan más de 10 años trabajando en el mundo laboral.

Este grupo es el que más amigos tiene oportunidad de hacer, ya que se encuentran en un contexto muy facilitador a la hora de establecer nuevos contactos. Pensemos en un los adultos jóvenes que están en la universidad relacionándose cada día con una gran cantidad de persona o en una joven que inicia con entusiasmo su primer empleo.

Te puede interesar…

A partir de los treinta

El segundo grupo sería los adultos jóvenes que ya acabaron sus estudios y están trabajando desde hace pocos años y los adultos que llevan más de 10 años trabajando. Parece que este grupo es el que más dificultades tiene a la hora de establecer nuevas relaciones. Por dos razones: el contexto ya no ayuda tanto (o ellos así lo creen) y comienzan a instaurarse determinados pensamientos que limitan el establecimiento de las relaciones de amistad.

Las amistades se enfrían

Una de las sensaciones que suelen aparecer en este periodo es que las amistades se van enfriando. Lo cierto es que todo en la vida evoluciona y cambia, y las amistades no son diferentes en este aspecto. Con el paso del tiempo las personas cambian: sus gustos varían, cambian de aficiones, aparecen o se eliminan inquietudes, se mudan a otra zona, etc. Esta situación es frustrante para algunos adultos, que no entienden porque ya no pueden hablar de cualquier cosa con su amigo/a de la adolescencia como siempre habían hecho. Pueden aparecer sentimientos de soledad, incomprensión, enfado y decepción.

La vergüenza del que no tiene amigos/as.

Existe un miedo en la sociedad a decir que no se tienen amigos/as de confianza. Cuando cumples 30, parece que sea algo grave no tener un nutrido círculo social. Pero hoy en día existen muchas personas que no disponen en su entorno de personas de confianza a la que pedir un favor o poder contarles sus problemas. Todas ellas piensan que solo les pasa a ellos/as y este es el primer error. Si nos creemos la premisa de que todo el mundo tiene los amigos/as que quieren o necesitan ¿Por qué voy a hacer el esfuerzo de buscar? Esta premisa hace que muchos adultos que necesitarían más gente de confianza en su grupo social no den el primer paso por miedo al rechazo o a la vergüenza.

No tengo tiempo

La escusa que con mayor frecuencia esgrimen las personas que quieren más amigos pero no realizan intentos para conseguirlo. Si bien es cierto que en la adultez el trabajo marcha el ritmo de vida, también es cierto que no pasamos las 24 horas de los 7 días de la semana trabajando. En realidad no es que no tengamos tiempo, la realidad es que llegamos a casa cansados o desmotivados y nos supone un tremendo esfuerzo salir a la caza de nuevos amigos. Nos gustaría simplemente que este «trabajo» ya estuviera hecho, para poder levantar el teléfono y quedar con alguien.

¿Ya tengo amigos?

En muchos casos, no comenzamos nuevas relaciones de amistad porque «ya tenemos amigos». Pero se trata de relaciones que han caducado o que son insuficientes. En muchas ocasiones, los adultos están rodeados de personas con las que en algún momento mantuvieron una relación de amistad (compartir, apoyarse, disfrutar). Pero con el paso del tiempo podemos sentirnos poco correspondidos en estas relaciones. Como ya he comentado, todo evoluciona a veces para bien y a veces para mal. No podemos mantener una relación simplemente porque en el pasado hemos compartido muchas cosas. Tampoco tenemos que quedarnos en una relación en la que sentimos que ya no somos importantes, simplemente porque esa persona estuvo alguna vez en la categoría de amigos. Te mereces tener amigos de verdad.

¿Cómo hacer nuevos amigos/as adultos?

Esta pregunta, que a algunas personas les puede parecer algo ridícula o innecesaria, es el motivo por el que muchos pacientes acuden a consulta. El bloqueo que afecta a muchas personas a nivel social les hace encerrarse cada vez más en ellos mismos y ser incapaces de intentar iniciar cualquier tipo de relación con otras personas.

Afortunadamente existen miles y miles de oportunidades de hacer nuevas amistades pero no solemos estar entrenados para darnos cuenta. Obviamente no todas las relaciones que iniciemos llegarán a buen puerto y se convertirán en personas de confianza, pero cuanto más lo intentemos más probabilidades habrá de encontrar a esa persona en la que confiar.

Paso 1: Intereses, gustos y aficiones.

El principal motivo de ruptura en las relaciones es también la principal vía para iniciarlas. Lo primero que debemos pensar es ¿qué cosas me gustan y/o me interesan? No importa si son cosas que ya hacemos o cosas que nos gustaría hacer. Si nuestros nuevos “amigos/as” tienen en común con nosotros, ya sean valores, gustos, filosofía de vida, actividades deportivas, etc. será más fácil iniciar una conversación con ellos o sentir que formamos parte de lo mismo. Realiza una lista con al menos 10 elementos.

Paso 2: ¿Dónde se realizan estas actividades?

Después de responder a nuestra pregunta debemos buscar todas las situaciones que tenemos disponibles para conocer gente con los mismos intereses que nosotros: gimnasios, club de lectura, club de escalada, clases de baile, clases de cocina, exposiciones, actividades al aire libre… Existen cientos de actividades donde se pueden conocer a personas con nuestras aficiones y aumentar nuestras posibilidades de amistad.

Paso 3: Ir y hacer como mínimo 1 iniciación.

Ahora viene lo difícil: tenemos que elegir una actividad e ir. Es posible que pienses que no tienes tiempo, qué cómo vas a acudir solo/a o que no quieras gastar un dinero extra. Deshazte de estas ideas y tómatelo como un experimento. Ir una vez, probar y, si te gusta, repetir. Solo hay una norma, tienes que hacer como mínimo 1 inicio. Un inicio puede ser sacar un tema de conversación, hacer una pregunta o mirar a alguien y sonreír. Esto ayudará a las personas que están cerca a entender que te apetece la compañía. Si vas a una exposición y te quedas mirando el móvil, el resto de personas entenderán que no quieres que nadie se te acerque.

Ideas clave

Deja de pensar que es difícil hacer amigos. Es un pensamiento que te frena y no es verdad. ¿Qué pruebas tienes de ello? ¿Cuántas veces los has intentado? Estas son las preguntas que debes hacerte, hay que devaluar ese pensamiento.

Enfréntate al miedo al rechazo o la vergüenza. Hay cientos y cientos de personas que quieren hacer amigos y no dan el paso por miedo. Rompe tú ese bucle.

¿Hace tiempo que no sabes de ese amigo/a con el que te llevabas tan bien? Quizás él/ella quiere saber de ti. Llámalo, retomar una amistad puede ayudar a conseguir más. Es lo que se llama amigo/a-puente.

¿Tienes alguien alrededor que te cae muy bien y crees que necesita ayuda? Ayúdale. Estar ahí cuando la gente lo necesita también es algo característico de la amistad. Si ayudas a alguien abres una vía de comunicación que puede llegar a ser una amistad.

–  Deja marchar amistades que ya no te llenen y que no te sienten bien, las llamadas coloquialmente «amistades toxicas», éstas pueden estar absorbiendo tu tiempo y no lo inviertes en conocer gente que te aporte más.

– No te obligues a mantener una relación de amistad por todo lo que habéis vivido y cómo te hacia sentir en el pasado. Ninguna relación puede vivir del pasado. Tienes derecho a cambiar de opinión y decidir que esa relación ya no te aporta nada.

Sigue leyendo sobre…

¡Pienso Demasiado! Cómo parar

4 cosas que no debes hacer si tienes ansiedad

Autonocimiento: Ventana de Johari