Cómo hablar con niños sobre AtentadosHablar con niños sobre atentados

«Ha vuelto a pasar», «ha ocurrido otro»… Solo con oír estas palabras casi todos empezamos a sentir un cóctel de emociones (enfado, tristeza, miedo, sorpresa, angustia) y casi todos sabemos rápidamente a qué nos estamos refiriendo: un atentado terrorista.

Para los adultos ya es difícil de asumir estas situaciones por la inseguridad que en muchos casos nos genera. El simple hecho de tener conocimiento sobre estos sucesos puede generar en determinadas personas una malestar significativo y clínico que puede requerir apoyo psicológico puntual. Para muchas personas, además del malestar por la situación ocurrida (atentados, catástrofes, accidentes) es la preocupación por cómo puedan sentirse sus hijos, sobrinos, etc. al enterarse de estas situaciones.

Y llega la gran pregunta: ¿Cómo hablar con niños sobre atentados?¿Es necesario hablar con ellos?¿Es mejor protegerles de estas informaciones?

Puede que se te venga a la cabeza la imagen de la Vida es Bella y que tú también quieras proteger a alguien que te parece inocente. Es probable que quieras evitar ese sufrimiento o evitar el sufrimiento que te produce ver el miedo o la angustia en su cara. Quieres que continúe pensando que la vida es bella. No obstante, se ha comprobado que los niños suelen enterarse de este tipo de acontecimientos y suelen hablar sobre ello. Por tanto, lo mejor es que sean sus personas de referencia (sus padres o familiares) quienes le den información adecuada sobre el tema.

Las recomendaciones que ofrecemos a continuación están dirigidas a niños que no han sido víctimas directas de estos atentados y cuyos familiares tampoco se han visto directamente afectados por dichos acontecimientos.

Recomendaciones para hablar con niños sobre atentados o situaciones de emergencias

hablar con niños

Es importante que tengamos claro una idea fundamental: No dar al niño o niña más información de la que necesita. Teniendo esto en mente, vamos a comentar cómo podemos abordar una conversación sobre esta temática con niños.

Cómo Empezar la conversación

Evitemos decirle al niño «Ven quiero hablar contigo de algo«. Al igual que a los adultos, esta frase a los niños les hace ponerse en guardia, creerán que han hecho algo mal e intentarán salir de la situación lo antes posible.

Si no estamos seguros de si el niño ha visto o le han contado algo sobre el atentado podemos limitarnos a preguntarle, «¿has oído esta semana algo que te haya llamado la atención?» o «¿Has visto en la tele algo que te haya sorprendido?» Esperaremos a que el niño nos confirme si tiene algo de información al respecto o no.

Hablar sobre atentados

Cuando hablamos con niños de una situación traumática, de un accidente, un atentado o una situación de emergencia debemos tener en cuenta los siguientes aspectos:

  • In poco a poco: Lo más recomendable es ir dando un poco de información y observar cómo lo toma el niño, si hace alguna pregunta o si expresa algún miedo. Y continuar después dando más información.
  • Decir la verdad. Puede que nos surja la duda de, ¿cuánto hay que contar?. Hay que contarlo todo pero sin dar detalles escabrosos al niño. No se trata de darle un reporte minuto a minuto de lo ocurrido sino de que pueda entender qué ha ocurrido.
    • Utilizar un lenguaje sencillo y sin exceso de dramatismo.  Se trata de dar información sobre lo ocurrido sin transmitir al niño información fóbica. Por ejemplo: indicar que hay que evitar estar solo o alejarse de la familia.
    • Lo que más preocupa a los adultos es responder a la pregunta: ¿Se ha muerto alguienNos resulta difícil porque queremos evitar que el niño sufra y porque queremos preservar su inocencia. No obstante, el niño puede llegar a estar información por otro medio o puede darse cuenta de que le mentimos. Por tanto lo mejor es responder a la pregunta con información veraz: Sí. No tenemos que informar del número de víctimas o del estado de estas evidentemente aunque sí podemos indicar al niño que las personas que murieron en el accidente o en el atentado no sufrieron.
    • Podemos informar al niño de manera general sobre las medidas de seguridad que se están siguiendo para proteger a todas las personas. Por ejemplo, podemos informar de que la policía está trabajando para evitar que situaciones como estas se vuelvan a producir. Por eso, en ocasiones se ven policías en la calle, cuando se reúne mucha gente o en los aeropuertos. Es importante que los niños entiendan que las fuerzas de seguridad se dedican a proteger y que evitemos utilizar a estos profesionales como fuente de peligro o amenaza (por ejemplo, si te portas mal llamo a la policía).
  • Ser honesto. Lo más probable es que los niños plateen preguntas que realmente no podremos responder. Cómo por ejemplo, ¿por qué ha ocurrido? o ¿por qué hay personas que hacen eso?. Es importante que seamos honesto con el niño en este sentido. No hay ningún problema en decirle que nosotros tampoco lo sabemos o que a nosotros también nos cuesta entender por qué ha ocurrido. Al margen de las situaciones extremas, todos nos enfrentamos en nuestro día a día a situaciones que no podemos entender totalmente, es algo normal y común.
  • Evitar decir cosas que no podemos asegurar. No decir expresiones del tipo: “Tranquila, que esto nunca va a suceder aquí” o «Aquí nunca va a suceder algo así». En todo caso, si tenemos la necesidad de tranquilizar al niño podemos decirle que hay muchas personas que trabajan para proteger a otras personas de que algo ocurra. Los padres cuidan a los hijos o los policías, guardia civil y médicos cuidan de todas las personas. En todo caso, podemos decir que haremos todo lo posible por protegerle.
  • Reaccionar de manera apropiada. Debemos evitar censurar las preguntas o comentarios del niño ya sea verbalmente o con nuestros gestos. Si el niño percibe que le estamos cuestionando o que pensamos que sus comentarios son tonterías no volverá a retomar el tema y puede verse afectada su autoestima.
  • Respetar las emociones del niño. La reacción emocional (miedo, indiferencia, enfado, sorpresa, duda…) del niño puede ser muy variable. Sea cual sea, debemos transmitir que es perfectamente válido sentirse así. También podemos decirle que si en algún momento siente algo distinto puede hablar con nosotros para ayudarle a encontrarse mejor.
  • Mantenernos neutros. Es importante que no transmitamos nuestros miedos o preocupaciones al niño durante la conversación. Los niños son especialmente sensibles a los estados emocionales de sus padres. Son como detectives de emociones, si estamos asustados, enfadados o preocupados ellos se darán cuenta y pensarán que es así como tienen que sentirse.

Finalizar la conversación

Independientemente de la duración de la conversación es importante trasladar a los niños que cuando lo necesiten pueden hablar con nosotros de cualquier duda que puedan tener. No importa que las dudas que tengan sean simples o complejas, lo importante es que el niño o niña entienda que hay alguien con quien puede hablar cuando lo necesite.

¿Cómo reaccionan los niños?

Edad preescolar (hasta los 5 años)hablar con niños

Cuando los niños tienen conocimiento o son testigos de experiencias traumáticas como accidentes o atentados pueden sentirse desvalidos y experimentar un intenso miedo e inseguridad por su impotencia para protegerse a sí mismos. Por eso, el mantenimiento de las rutinas diarias y la forma en que sus padres reaccionan es fundamental para su bienestar.

Niños de 6 a 11 años

A estas edades ya pueden entender los cambios y pérdidas permanentes. Predominan los miedos y ansiedades, pudiendo surgir miedos imaginarios que no parecen tener relación con el desastre. En estas edades, los niños puede tener pesadillas relacionadas con los hechos que han visto o de los que han oído hablar o tener miedo a las personas que presentan un aspecto distinto (personas de otras etnias o personas con tatuaje por ejemplo). En el caso de que esto ocurra podemos animar al niño a expresar sus dudas y miedos. Incluso podemos realizar con él/ella ejercicios de relajación. En unos días los niños suelen superar estos problemas iniciales a medida que continúan realizando su día a día normal.

Adolescentes a partir de 12 años

A partir de la adolescencia, la forma de reaccionar se parece más a la de los adultos. A partir de esta edad son cada vez más conscientes de las implicaciones y de las informaciones sobre el atentado o suceso en cuestión. Es probable que aparezcan sentimientos de enfado o de injusticia. En este caso, podemos intentar mostrar que otros aspectos más positivos pueden poner de manifiesto estas situaciones. Hablamos de cuestiones como la solidaridad, el compañerismo, la importancia de la familia, el valor de la vida, la importancia del presente, etc. Es decir, puede ser un buen momento para transmitir apoyo y valores.

En algunas ocasiones, y a cualquier edad, los menores reaccionan como si no hubiera pasado nada. Incluso después de haber hablado con ellos sobre el tema. Esta reacción es normal, pero es importante que estemos pendientes en los días sucesivos por si el niño manifiesta algún cambio o por si quiere hacer alguna pregunta. En alguna ocasiones, los niños necesitan varios días para procesar la situación o la información que han recibido.

Esperamos que estas recomendaciones os sirvan de ayuda para afrontar este tipo de conversaciones con vuestros hijos o con los menores de tu entorno. Ante cualquier duda que te surja puedes contactar con nosotros.

Para saber más:

http://asinpec.blogspot.com.es/2015/11/hoy-ha-vuelto-pasar.html?spref=tw&m=1

http://www.copmadrid.org/web/img_db/publicaciones/situacionestraumaticasenlainfancia.pdf

Mónica Valverde Salgado

Mónica Valverde Salgado

Co-directora del centro

Psicóloga Sanitaria. Máster en Psicología de la Salud. Experiencia en el tratamiento psicológico con adultos y niños. Tanto a nivel individual como a nivel familiar y de pareja. Miembro de la Asociación Española de Profesionales para el Tratamiento del Autismo (AETAPI). Colaboradora de Pearson Clinical.

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