5 Razones para escuchar a su hijo/a

Conseguir que los hijos escuchen (y obedezcan) es prácticamente un arte. Padres y madres de todo el mundo se quejan de las dificultades que tienen para que sus hijos les escuchen, especialmente en la adolescencia. ¿Pero, tienen los hijos la misma queja? Si les preguntamos, seguramente nos dirán que sí. Pero hoy no hablaremos de cómo conseguir que sus hijos le escuchen.

Hablemos de algo infinitamente más importante: por qué usted tiene que escuchar a sus hijos.

Razón 1. Fortalecer el vínculo padre/madre-hijo/a

Sentir que tenemos a alguien dispuesto a escucharnos y apoyarnos es una sensación única.

Muchos hijos tienen con sus padres (con ambos o con alguno de sus progenitores) una de esas relaciones idílicas. Recurren a su madre o a su padre en busca de consejo en momentos de indecisión, apoyo o simplemente quieren compartir las experiencias cotidianas.

Para conseguir que esto pueda llevarse a cabo, es necesario fortalecer los vínculos desde la infancia.

Razón 2. Prevenir situaciones de riesgo

Una de las razones más importantes para escuchar a los hijos es protegerles. Durante la infancia, un niño que tiene la seguridad de que sus padres le van a escuchar hablará sobre sus problemas en el colegio, las dificultades a la hora de estudiar o los miedos que aparecen en su día a día.

En cambio, un niño que no se siente escuchado se enfrentará solo a las situaciones difíciles. Quizás pueda superar algunas, pero probablemente su comportamiento y su estado emocional se verán seriamente afectados.

En la adolescencia, sus hijos se enfrentarán a grandes decisiones: la primera relación de pareja, el contacto con las redes sociales o el ofrecimiento de drogas.

Todas estas situaciones generan un montón de preguntas. ¿De dónde le gustaría que su hijo obtenga la información para enfrentarse a estas situaciones?

Razón 3. Hacer más probable que sus hijos le escuchen

Si nos acostumbramos a escuchar a nuestros hijos, es más probable que ellos muestren el mismo comportamiento por imitación.

Escuchar es una habilidad compleja ya que no consiste solo en estar frente a una persona quieto y esperar a que deje de hablar. Una escucha adecuada requiere poner en práctica habilidades como la empatía, la aceptación, la atención y la comprensión.

Escuchando no solo entrenamos un comportamiento que será útil en el aprendizaje sino que reforzamos otras habilidades clave en el desarrollo.

Razón 4. Solucionar problemas de convivencia

Los problemas en la convivencia surgen en muchas ocasiones por no conocernos bien.

El crecimiento es cambio, y éste no se produce sin diferencias, sin tensiones o sin crisis. Tanto los adultos como los niños pueden tener momento en los que son más sensibles a las críticas, momentos en los que están más irritables o momentos en los que están más colaboradores.

Si conocemos las fortalezas y las dificultades de nuestros hijos seremos capaces de facilitar los problemas que surgen en el día a día.

Razón 5. Fomentar la autoestima de sus hijos

Sentir que alguien nos escucha, nos dedica tiempo y nos valora nos hace sentir que realmente somos importantes. Esto tiene un gran impacto en nuestra autoestima. Para conseguir estos beneficios es necesario dedicar un tiempo de escucha individual a cada uno de nuestros hijos.

Claves para escuchar adecuadamente a tus hijos

Si quieres realizar una escucha verdaderamente efectiva, recuerda:

  • Clarificar es preguntar sobre lo que escuchamos. También ayuda, porque demuestra nuestro interés y nos permite entender un poco más lo que nos están diciendo: ¿Qué quieres decir? ¿A qué te refieres? ¿Explícame más?
  • No juzgar, no criticar. Evita dar tu propia opinión sobre lo que tu hijo/a te está contando. Si algo no te parece bien, guarda esa información y elige un momento en el que podáis hablar de ese tema en detalle. Tenemos que tener claro qué es exactamente lo que queremos decir.
  • De vez en cuando podemos repetir con nuestras propias palabras lo que el otro dijo. Confirmamos así que estamos comprendiendo: Lo que quieres decir es que… A ver si lo he entendido bien, ¿dices que…?
  • Adaptar el escenario. No es lo mismo hablar con una amiga en una cafetería, en el trabajo o en el supermercado. Cuando hablamos con los hijos tenemos que elegir un lugar que realmente nos permita escucharle. Si estamos haciendo la cena, de espaldas a nuestro hijo, es difícil que realmente podamos escucharle.
  • Posponer temas delicados. En ocasiones no nos encontramos en situación de escuchar adecuadamente a nuestros hijos (puede que estemos cansados, que estemos en la calle o que dispongamos de poco tiempo). En estos casos será importante hacerles saber que realmente queremos escucharles (“eso que me quieres contar me parece muy importante”) pero que tendrá que ser en otro momento (“ahora no puedo prestarte toda mi atención”). Es de gran importancia establecer cuándo lo hablaremos (“qué te parece si me lo cuentas mientras te duchas esta tarde”) y asegurarnos de que se acordarán (“¿quieres anotar todo lo que tienes que contarme para no olvidarte de nada?).

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