La atención: un tema de gran importancia

La atención infantil es un tema del que todo el mundo habla hoy en día y preocupa mucho a los padres. Es muy normal que muchos padres acudan al psicólogo, ya sea derivados de otros profesionales o por propia inquietud, con preocupaciones sobre ciertas conductas que su hijo realiza.

Los problemas de atención pueden perjudicar al niño en su etapa escolar, si tienes dudas sobre problemas en este área puedes consultar nuestros Indicadores de Problemas Escolares. La alteración de la atención está presente en diferentes trastornos psicológicos como el TDAH, en problemas de aprendizaje como la Dislexia o en problemas del desarrollo como en el TEA.  Pero también los problemas emocionales pueden causar dificultades de atención. No entraremos en detalle en estos trastornos, podéis encontrar más información si os interesa en nuestra web (en la barra superior puedes buscar problemas concretos).

Queremos explicaros cómo estimular la atención en los niños desde los primeros meses de vida hasta los 6 años de forma práctica. Para que la estimulación sea un rato de disfrute compartido donde lo paséis bien con vuestros hijo/as.

En este primer post, hablaremos del periodo que abarca desde el nacimiento hasta los 2 primeros años de vida del niño. Los niños experimentan muchos cambios en los primeros meses, por lo que explicaremos actividades específicas para los diferentes sentidos en cada periodo. En el siguiente, hablaremos de la estimulación de la atención de los 2 a los 6 años.

Estimulación de 0 a 6 meses

La atención del niño en estos primeros meses de vida es involuntaria y automática. En el caso de atención visual, el niño recién nacido solo fija su mirada en objetos cuyo contraste de blancos y negros sea alto.  El movimiento de los objetos también hacen que los niños fijen su atención en ellos.

A nivel auditivo los bebés se fijan en sonido altos, de alta frecuencia y en ruidos como una campana o un sonajero. Así, por ejemplo, si un niño está expuesto a un sonido fuerte sufrirá una aceleración cardíaca y realizará respuestas motoras gruesas (pataleo, movimiento de brazos, movimiento de la cabeza, etc). Por otro lado, si el niño está expuesto a sonidos del habla (lenguaje) esto le provocará respuestas motoras finas (movimiento de los dedos, de los ojos, etc.) y una deceleración del ritmo cardíaco.

Estimulación visual de 0 a 6 meses

Durante los dos primeros meses de vida, como ya hemos dicho, el bebe responde a los objetos con un contraste muy fuerte de blanco y negro. Pasados los cuatro meses ya se fijará en la forma de los objetos, el color, etc. Es a esta edad cuando es necesario estimular al niño con objetos de diferentes formas  y colores.

Lo primero que estimularemos a nivel visual es la orientación y la fijación de la mirada. ¿Cómo lo haremos? Situaremos al niño en frente de nosotros a una distancia de 25 cm aproximadamente y le hablaremos, sonreiremos o cantaremos. Esto, aparte del efecto cognitivo atencional que tiene, ayuda también al fortalecimiento del vínculo con la figura de apego.

Para fomentar el seguimiento visual podemos presentar un objeto (o un dedo) a la vista del niño para que lo siga con la mirada. Este ejercicio se podría comenzar a realizar al mes y medio/dos meses del nacimiento del niño. Primero el desplazamiento del objeto se hará lentamente. Alrededor de los tres meses podremos acelerar el movimiento del dedo u objeto que se le presente al niño.

Otra opción del mismo ejercicio es utilizar figuras de distintos tamaños y formas atados a una cinta o un cordel y moverlos de izquierda a derecha; de arriba a abajo y hacia delante y atrás. Durante la estimulación visual se puede ayudar al niño guiando su cara hacia el objeto en movimiento y reforzarle con caricias o palabras mientras realiza el seguimiento.

Prueba esto: Sobre los dos/tres meses podemos colocar al niño frente a un espejo, el niño ya es capaz de mantener la atención en el espejo y ayuda a entrenar la capacidad de observación

Estimulación auditiva de 0 a 6 meses

Para estimular la atención auditiva usaremos la propia voz y objetos como sonajeros, campanillas, juguetes musicales, incluso música clásica. Podemos usar nuestra voz como un juego modulándola, hablando muy rápido o muy lento. En el momento que el niño comienza a emitir los primeros sonidos, sobre los tres o cuatro meses, nosotros imitaremos los mismos sonidos que haga él e inventaremos otros diferentes.

A los tres meses es adecuado colocar móviles con música sobre la cuna que el niño pueda tocar y coger. Para ayudar a los niños a localizar las fuentes de sonido (sobre los 4 meses) podemos realizar juegos como hacer palmas en distintos lugares cerca del niño para que dirija su atención hacia ese lugar. También podemos modificar este ejercicio colocando diferentes instrumentos u objetos que suenen, repartirlos alrededor del niño y hacerlos sonar alternativamente. Otra variante de este ejercicio es utilizarnos a nosotros mismos como estimulos. Cuando el niño esté en la cuna podemos alejarnos de él y llamarle. Después nos acercaremos y le volveremos a llamar y nos volveremos a alejar. De esta manera el niño nos buscará con su mirada hasta encontrar la fuente del sonido. Con este ejercicio se fortalece la orientación, la flexibilidad atencional y la coordinación oído-vista

Dato curioso

Sobre los cinco/seis meses ocurre un hecho importante en el desarrollo del ser humano. Cuando el niño se enfrenta a un estímulo que le estresa (se enfada o llora) es capaz de dirigir y concentrar su atención y toda su actividad cognitiva hacia otro estímulo. Esta estrategia de autodistracción es una manera de regular la emoción negativa, ya que disminuye el llanto y/o el enfado.

Desarrollo y estimulación entre 7 y 12 meses

Desarrollo de la atención de 7 a 12 meses

A esta edad el niño comienza a distinguir los colores vivos (sobre todo el rojo y el verde) y le llaman mucho la atención los colores fuertes e intensos. Gracias a que sus movimientos oculares ya están totalmente desarrollados puede disfrutar del seguimiento de los objetos en movimiento. En esta fase seguiremos usando los objetos y figuras comentados en el apartado anterior. A esto le podemos añadir actividades dónde el niño vea dibujos animados, libros con muchos colores, revistas o cuentos.

En esta etapa el niño busca de manera muy activa los objetos o estímulos que le sean desconocidos y es capaz de orientar su atención de un objeto a otro. Comienza ahora el desarrollo de la capacidad de búsqueda. Sobre los siete meses y medio el bebé es capaz de buscar objetos o juguetes que estén medio escondidos. Con ocho meses ya busca los objetos totalmente escondidos. Es a esta edad cuando aparece una de las adquisiciones más importantes en el niño, la permanencia del objeto. Este concepto, que se aplica cuando el niño busca algo que ha desparecido o que está oculto bajo algo, evidencia que el niño ya entiende que las personas y los objetos existen aunque no se vean en ese momento.

Actividad de estimulación de 7 a 12 meses

Para fomentar la búsqueda de objeto (a partir de los seis meses) podemos dejar caer objetos muy llamativos, grandes y/o que produzcan sonido al suelo. Cuando el niño ya dirija la atención hacia esos objetos (al principio podemos ayudarle guiando su cabeza hacia el objeto) cambiaremos a objetos más pequeños.

Sobre los siete meses podemos esconder objetos o juguetes de una manera en la que se vea la mitad del objeto (el niño debe observar cómo ha llegado el objeto a ese lugar). Con el tiempo esconderemos completamente el objeto mientras que el niño esté observado. Cuando el niño tenga adquirida la habilidad podemos empezar a ocultar el objeto sin que él este presente. El lugar donde escondemos el objeto debe ser fácil de encontrar, por ejemplo debajo de un pañuelo encima de una mesa o del sofá.

Sobre los nueve meses el niño ya tiene más control sobre su atención y puede sostenerla durante más tiempo sobre un objeto, una tarea o un juego. Es esta edad, ocurre algo importante que los especialistas llamamos mecanismos de inhibición. Estos primeros mecanismos aparecen en situaciones nuevas y desconocidas. Vamos a poner un ejemplo para que sea más fácil de entender. Imaginemos dos niños, uno de seis meses y otro de diez. A ambos les presentamos varios juguetes conocidos y otros no conocidos. El niño de seis meses usará todos los juguetes indistintamente de si son conocidos o no. En cambio, el niño de diez meses primero jugará con los juguetes conocidos y más tarde con los desconocidos. Es aquí donde aparece el mecanismo de inhibición.

Fomentar la estimulación sensorial

A nivel visual podemos utilizar libros, fotos, etc. e ir señalando y nombrando los objetos, animales o personas que aparecen. En el caso de la estimulación auditiva, es recomendable usar objetos caseros como la batidora, el secador o la aspiradora delante del niño. A nivel del tacto podemos hacer que el niño juegue con pinturas de mano y dejarle trozos de papel para que lo rompa o lo arrugue.

Estimular el reconocimiento perceptivo

Si queremos que el niño preste atención a un sonido, lo nombraremos y lo señalaremos para que él vea de dónde viene.

Actividades de imitación

Este tipo de actividades es un clásico que todo el mundo ha practicado con los niños que tengan a su alrededor. Se basa simplemente en intentar que el niño imite nuestras muecas y los sonidos que hagamos. También podemos unir estas actividades con las anteriores y por ejemplo si vamos por la calle paseando y vemos un perro a parte de señalarlo y nombrarlo podemos realizar la onomatopeya del perro. Una actividad muy interesante es colocar al niño delante de un espejo y posicionarnos detrás de él para que pueda ver nuestro reflejo. Entonces empezaremos a hablar y a realizar gestos muy exagerados o muecas, esto provocará que el niño se fije en nuestro reflejo y ejercitaremos su capacidad de observación.

Estimulación de la coordinación oculomanual

Estas actividades son muy importantes, ya que la coordinación de ojo y mano es esencial para el desarrollo del niño. Podemos ejercitarla con juegos como lanzar un pañuelo al aire y que el niño lo atrape; colocar juguetes en diferentes distancias para que el niño los busque. En esta edad se pueden empezar a introducir los cubos de construcción, aunque el niño no esté preparado todavía ( sera tras el primer año cuando empezará a colocar dos cubos, uno encima de el otro) para que se familiarice con ellos.

Puedes seguir leyendo aquí sobre la atención infantil en los niños de 2 a 6 años en el libro García-Sevillá, J. (2013). Cómo mejorar la atención del niño. Madrid: Pirámide