El Trastorno Obsesivo Compulsivo es uno de los trastornos que las series de televisión y el cine han utilizado en muchas ocasiones para “caricaturizar” a algún personaje. Esto, por desgracia, ha servido para que la sociedad entienda que una persona con TOC es alguien que tiene manías raras, coloca las cosas en un orden específico o se lava las manos muchas veces.

¿Cuántos de vosotros habéis escuchado algún vez frases del tipo: Juan tiene que colocar siempre la sábana de una manera, está obsesionado, tiene un TOC; Marta está obsesionada con lavarse las manos parece que tenga un TOC? Así, el TOC, como muchos otros trastornos (Bipolar, Esquizofrenia, Depresión, etc.) se usa de manera indiscriminada por  la sociedad sin entender qué es sufrir un TOC y cómo de difícil se les hace a las personas que lo padecen convivir con su problema día a día.

¿Preocuparse y obsesionarse es lo mismo?

Existen personas preocupadas continuamente por muchos aspectos de su vida, y estas preocupaciones empiezan a llamarse obsesiones. El problema es que esa etiqueta de obsesiones no les corresponde. Las preocupaciones son pensamientos e imágenes de las cosas que nos preocupan en nuestra vida. Cuando acaba el problema acaba la preocupación. Es cierto que durante el problema estos pensamientos o imágenes son intrusivas, nos molestan y son difíciles de eliminar. Pero en ningún momento adquieren características de ideas irracionales o ideas que no podemos controlar. Por lo tanto podemos decir que las preocupaciones forman parte de la vida de todas las personas y son “normales” siempre que cumplan los criterios de:

  • Se refieren a situaciones de la vida diaria.
  • Nos ayudan a buscar soluciones.
  • Desaparecen cuando el problema o la situación se acaba.
  • No nos molestan ni nos interrumpe nuestra vida de una manera exagerada.

¿Si tengo obsesiones, tengo TOC?

Las personas que NO padecen un TOC, también tienen ideas obsesivas. Se estima que entre el 80-90% de las personas sin problemas mentales experimentan pensamientos obsesivos o intrusivos de algún tipo (Rachman y de Silva, 1978; Salkovskis y Harrison, 1984). Además se ha encontrado que estas ideas obsesivas no difieren de las ideas que tienen las personas que padecen un TOC. Es decir el contenido de las obsesiones en ambos grupos es igual. En personas que no sufren un Trastorno Obsesivo compulsivo, estas ideas desaparecen por sí mismas y su duración es breve. Si por el contrario no desaparecen y duran demasiado sería conveniente acudir a un psicólogo.

¿Qué es el Trastorno Obsesivo Compulsivo?

El Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) suele comenzar en la adolescencia o al principio de la vida adulta, aunque puede iniciarse en la infancia. Se ha encontrado que la edad de comienzo en muestras de adultos es más temprana en hombres (edad media 13-15 años) que en mujeres (edad media 20-24 años) (Cruzado, 1998; Mathis et al., 2011). El TOC es un trastorno que se basa en la presencia de pensamientos obsesivos o actos compulsivos recurrentes (CIE-10, 1999). Ésta sería una definición breve que nos da una pista de qué componentes están implicados en el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC). Por un lado tendríamos los pensamientos obsesivos y por el otro las compulsiones (neutralizaciones).

Los pensamientos obsesivos

Según la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas Relacionados con la Salud, Décima Revisión (CIE-10, 1999) los pensamientos obsesivos son ideas, imágenes o impulsos mentales que irrumpen una y otra vez en la actividad mental del individuo, de una forma estereotipada. Suelen ser siempre desagradables (contenido violento u obsceno, o son percibidos como carentes de sentido) y el que los padece suele intentar, por lo general sin éxito, resistirse a ellos. Son, sin embargo, percibidos como pensamientos propios, a pesar de que son involuntarios y a menudo repulsivos.

Así pues, podemos resumir que las obsesiones se caracterizan por:

Intrusividad: Asaltan la conciencia del sujeto, en contra de su voluntad. La persona siente que no puede controlar su aparición, aunque sabe que esos pensamientos, imágenes, impulsos o dudas son producidas por su mente; no están impuestas por ninguna persona o agente externo.

Repetitividad: Se dan con una gran frecuencia (también ocurre en las compulsiones).

Resistencia: Durante mucho tiempo las definiciones del TOC señalaban que la persona tenía que resistirse ante las obsesiones (Botella y Robert, 1995). Actualmente la resistencia no es considerada necesaria para diagnosticar un TOC, ya que existen pacientes que no se resisten. Esto puede ocurrir por que las personas que llevan años padeciendo este trastorno se sienten cansados de combatir estos pensamientos y ya no se resisten a ellos.

Egodistónicas: Las obsesiones generan malestar, angustia, miedo o culpa. Todas estas emociones tan desagradables están siempre presentes en las personas que padecen TOC.

Irracionalidad: Generalmente, las personas consideran que el contenido de sus obsesiones es de alguna manera irracional o ilógico, o al menos excesivo. No obstante, algunos pacientes desarrollan teorías o explicaciones a través de las cuales justifican el contenido de sus obsesiones, en un intento de darles sentido.

Interferencia: Las obsesiones interrumpen de manera constante el flujo de pensamientos, dificultando que la persona pueda pensar en otra cosa.

Tipos de Obsesiones

Trastorno Obsesivo Compulsivo

Existe un tipo de obsesión y de compulsión llamadas encubiertas, es decir no se manifiestan y no son detectadas fácilmente. Tanto las obsesiones como las compulsiones encubiertas suelen ser pensamientos o imágenes por lo que las personas que lo padecen lo suelen ocultar y no acuden al psicólogo.

A continuación se exponen las obsesiones más frecuentes en el Trastorno obsesivo compulsivo (Cruzado, 1998; Salkovskis y Kirk, 1989; Steketee, 1999):

  • Contaminación: la persona piensa que puede sufrir un daño, ponerse enfermo o contagiar a otros al estar en contacto, o cuando cree que ha entrad en contacto, con agentes tóxicos, gérmenes, orina, heces, etc.
  • Daño accidental: Estos pensamientos se refieren al daño que puede sufrir una persona por un accidente, por el desarrollo de una enfermedad o por el olvido de algo (dejar el gas abierto).
  • Violencia física hacia sí mismo u otros por parte de uno mismo u otros: pensamientos relacionados con tirarse al tren, matar a un hijo con un cuchillo, darle una paliza a un amigo, empujar a alguien a la carretera o a las vías del tren, etc.
  • Conducta socialmente inaceptable: Pensamientos sobre insultar tanto de manera verbal como de manera escrita, robar, mentir, etc.
  • Sexo: pensamientos obsesivos sobre órganos sexuales, sobre cometer una violación, sobre abusar de niños y pensamientos de duda sobre la orientación sexual.
  • Religión: pensamientos sobre dudas religiosas, castigos religiosos, pensamientos blasfemos, etc.
  • Orden, simetría, exactitud: pensamientos sobre el orden y la simetría de las cosas. Por ejemplo, cuando leen deben entender todo perfectamente y su escritura debe ser perfecta. Algunas acciones deben realizarse de una manera particular y con una secuencia específica.
  • Muerte: Imágenes de seres queridos muertos.
  • Tema somático: creer tener algún tipo de enfermedad o creer presentar algún defecto físico.
  • Sin sentido: frases, imágenes, melodías, palabras, series de números carentes de sentido pero que generan malestar.
  • Temas diversos: recordar cosas que carecen de interés (matrículas, números antiguos de teléfonos, eslóganes), pensamientos de perder cosas, obsesiones sobre sonidos o ruidos (relojes, voces, etc.).

Las compulsiones

Las compulsiones son conductas o actos mentales que se repiten y suelen interferir mucho en la vida de las personas, tomando gran parte de su tiempo. La persona que las padece siente un impulso inevitable de realizar la conducta cuando aparece una obsesión o de realizar una conducta siguiendo unas reglas muy rígidas.

La persona realiza las compulsiones para prevenir o reducir el malestar o para evitar algún tipo de acontecimiento o situación que le cause miedo. Pero esto no siempre funciona. En algunos casos las compulsiones no alivian a la persona sino que generan más malestar. Esto ocurre en las personas que sufren de compulsiones de comprobación o los que realizan preguntas compulsivas (Tallis, 1995). En este tipo de compulsiones se ha encontrado que tras la primera comprobación/pregunta la persona encuentra un gran alivio, pero tras cada repetición aumenta la ansiedad y la duda.

Tipos de compulsiones y conductas de evitación

A continuación os dejamos un cuadro a modo de resumen de algunas compulsiones que aparecen con los tipos de obsesiones comentadas anteriormente.

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Trastorno Obsesivo Compulsivo

Creencias presentes en el TOC

Existen una serie de creencias que forman parte de los esquemas cognitivos de las personas que padecen Trastorno Obsesivo Compulsivo. Estas creencias fueron agrupadas por el Obsessive-Compulsive Cognitions Working Group (OCCWG), grupo formado por los investigadores más importantes a nivel mundial. Estos investigadores dividieron las creencias en seis áreas:

– Responsabilidad excesiva: La personas creen que su forma de actuar tiene poder para prevenir que ocurra algo malo. “Si algo va mal, yo soy el responsable”; “No hacer algo para prevenir un posible desastre es tan malo como ser el causante”(OCCWG, 1997)

– La importancia de los pensamientos: Estas personas creen que si piensan en algo quieren que ocurra. Son las creencias que algunos autores llaman “Fusión pensamiento-acción”. Ejemplo de ellos son: “si lo pienso es probable que ocurra”; “Tan malo es pensarlo como hacerlo” o “los pensamientos pueden producirme daño a mi o a los demás”.

– Creencias sobre la importancia del control de los pensamientos propios: las personas con estas creencias sobrevaloran la importancia de controlar los pensamientos. Tienen una necesidad de controlar todos sus pensamientos en todo momento.

– Sobreestimación de la amenaza: las personas con Trastorno Obsesivo Compulsivo que tienen esta creencia mantienen una expectativa generalizada de peligro. Para ellos la probabilidad de que ocurra algo negativo es muy alta.

– Intolerancia a la incertidumbre: Es una de las características centrales del TOC, de hecho parece ser un factor que motiva las conductas compulsivas (Tallis, 1995). Las personas con baja tolerancia a la incertidumbre no toleran la ambigüedad, las cosas nuevas o los cambios.

– Perfeccionismo: Las personas con estas creencias se preocupan exageradamente por los errores. Creen que siempre hay una solución perfecta para solucionar un problema y que siempre es necesario realizar las cosas a la perfección.

¿Qué puedo hacer si creo que tengo TOC?

Lo que debemos hacer si sospechamos que tenemos esta sintomatología es acudir a un Psicólogo. Es el profesional quien tiene que evaluar si efectivamente tus síntomas corresponden con el Trastorno Obsesivo Compulsivo. Si fuese el caso la Terapia Cognitivo Conductual con Prevención de Respuesta a mostrado ser eficaz para este problema. En ocasiones a esto se le debe sumar algún psicofármaco como apoyo. Con la ayuda de un profesional se puede llevar una vida satisfactoria a pesar de este problema.

Bibliografía:

Botella, C., Baños, M. R., y Gallardo, M. (2011). El trastorno obsesivo-compulsivo. Madrid: Editotial Klinik.

Gavino, A. (2008). El trastorno obsesivo-compulsivo. Manual práctico de tratamientos psicológicos. Madrid: Pirámide.

Bados López A. (2015). Trastorno obsesivo compulsivo. Universitat de Barcelona. Facultat de Psicologia. Departament de Personalitat, Avaluació i tractament Psicològics.

Trastorno Obsesivo Compulsivo

EL Trastorno Obsesivo Compulsivo, TOC
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